• Un tomate para cada receta

Julio y agosto son los meses del tomate. El intenso sol y las altas temperaturas que acompañan al verano son idóneas para el desarrollo de este fruto. Y el agua y el abono, indispensables para una maduración sana.

Se estima que han existido unos 10.000 tipos diferentes de tomates cultivados por diferentes agricultores de todas partes del mundo. En la actualidad, esa cifra a disminuido considerablemente: más del 80% de esas 10.000 especies se ha perdido debido a la estandarización y el control de los cultivos. Esto provoca que encontremos en el mercado frutos puramente veraniegos durante todas las estaciones del año. Las nuevas generaciones no tienen ni idea de a qué sabe un tomate de verdad. No conocen el inconfundible aroma de la mata de este fruto. Y confunden el artificial sabor de los tomates de "invierno" con el auténtico y potente sabor de un tomate de verdad.

A la hora de escoger el tomate, debemos saber previamente para qué lo vamos a utilizar. Si lo vamos a consumir en crudo, en ensaladas, es preferible que sea redondo, firme y rojo. Aunque los tomates "pata negra" como el Raf y el Kumato son excelentes para tomar con un aceite de oliva virgen extra y sal.

Si lo que queremos es preparar una salsa, entonces nos decantaremos por aquel tomate más alargado, más carnoso y con menos semillas en su interior. El tomate pera y el San Marzano son perfectos para una salsa de tomate, un gazpacho o salmorejo. Pues su sabor es más dulce.

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