• Tempura de verduras

La tempura, fritura japonesa, es un aperitivo perfecto. Para que quede lo mejor posible hay que fijarse bien en estos dos aspectos: el rebozado y la temperatura del aceite. Si se pone cuidado en estos dos puntos, la tempura saldrá crujiente y sin exceso de aceite. En este caso se han puesto las verduras que había en la nevera, puedes utilizar las que tengas tú más a mano.




Ingredientes:
Pimiento rojo
Pimiento verde
cebolla
Zanahoria
Cerveza
Harina
Aceite de Girasol

Lo primero de todo, preparar el rebozado porque tiene que estar bien frío. ¿Y por qué frío? Porque al entrar en contacto con el aceite caliente, la costra nos quedará más crujiente. Para ello, mezclar cerveza con harina hasta formar una masa no muy espesa, pero lo suficiente como para rebozar las verduras. Meter en el congelador y, de vez en cuando, remover para que no cristalice.

Cortar las verduras en pequeños trozos y la cebolla en aros (también podéis hacer aritos de cebolla). Para la tempura usad lo que tengáis a mano: gambas, setas, espárragos, berenjena, calabacín, flores... Calentar abundante aceite de girasol. Lo idóneo es que el aceite esté a 180 grados. Una buena manera de saber cuándo el aceite está perfecto para empezar a freir es tirar una gota de masa de tempura. Si ésta baja al fondo y sube en unos 2 segundos o así, y no burbujea muy fuerte al freírse, el aceite está en su punto. Por el contrario, si el aceite está muy caliente, el rebozado se quemará o dorará demasiado. Si está por debajo de la temperatura idónea, la masa absorverá más aceite y nos quedará menos crujiente.

Cuando tengáis la tempura lista, servirla con salsa de soja con wasabi o salsa teriyaki: misma parte de soja y vinagre de arroz por azúcar y llevar a ebullición. ¡Y listo!

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