• Un desfile de especies marinas

A las 4.30 de la tarde, más de 70 barcos pesqueros hacen su entrada en el puerto de Santa Pola, Alicante. Es el momento de descargar toda la mercancía. Cada día, esta lonja concentra más de 3000 cajas de pescado. Por eso es una de las más importantes del Mediterráneo.







El interior de la lonja es todo un espectáculo de frescura. Se podría comparar con un desfile de moda si uno es muy aficionado al pescado. Las cajas que desfilan por la cinta móvil transportan bogavantes que mueven sus antenas, pescados que aletean y pulpos que se deslizan.

Los compradores de la lonja, quienes deben ser socios para acceder a ésta, ríen y hay un murmullo generalizado cada vez que un pulpo trata de escaparse de su caja. "¡Tú, quieto ahí, no te escapas del caldero!", pensará más de uno cuando el encargado lo vuelve a introducir en su sitio.

Cada cliente desenfunda su mando y trata de ser lo más hábil posible para llevarse su pescado al mejor precio posible. Cuando uno aprieta su botón, automáticamente se fija el precio en las pantallas, precio que va descendiendo con rapidez.

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