• La cocina de Leonardo Da Vinci

Da Vinci fue arquitecto, escultor, pintor, músico, inventor e ingeniero. Y todavía le quedaban fuerzas suficientes para trastear en la cocina. En este libro se encuentran platos como este: una ciruela cortada en cuatro puesta encima de una delgada lonja de carne secada durante tres meses al sol y, a un costado, una ramita de manzano florecido. Recetas de una sofisticación increíble.


"Afirmo que si sirve usted una rana, debe saber a rana y verse como una rana. Si sirve usted un conejo, debe saber y verse como un conejo", ya proclama Da Vinci la cualidad de la simplicidad. Le reclama a su señor que deje de servir amasijos de carne irreconocible. Incluso en la cocina, Da Vinci proclamaba muchos de los puntos importantes de la cocina actual. El valor de que un producto sea el protagonista y que sólo se complemente por otros ingredientes.

Algunas recetas del libro sorprenden por su sofisticación. Fácilmente se podrían servir ahora:

"La carne de cerdo más fina, primero hervida y luego molida, mezclada con zanahoria rallada, manzana y huevo. Hacer albóndigas pequeñas y freírlas hasta que estén doradas. Servirlas encima de un colchón de agrodolce y arroz".

Otros apuntes están dedicados a la maquinaria en cocina.
"Máquinas que todavía debo construir para agregar en mi cocina:
Para cortar en cubos un cerdo
para desplumar patos
para prensar una oveja
para hacer puré
para moler un cerdo"

"Cada vez que se lleva una olla al fuego se la debe tapar con un paño mojado, que debe cambiarse frecuentemente para evitar que se mezcle el humo con lo que la olla contiene y altere el sabor... ¿No podría inventarse para las ollas una cobertura permanente...?"

Además, el libro está repleto de comedia. Da Vinci, con un tono irónico, ridiculiza muchos de los ingredientes que él detesta otorgándoles el don de proporcionar locura. O simplemente se ríe de leyendas que giran en torno a la magia de algunos alimentos.

Refiriéndose a un Plato Español hecho con harina, leche de cabra y capones. Da Vinci escribe que le da naúseas y sigue: "En Florencia hay una taberna en que no sirven otra cosa que no sea este plato y allí todos están locos".

"Pastel de abeja: cocine en una vejiga de cerdo durante algunas horas catorce ranas. Límpielas, quíteles los huesos y córtelas en pequeños trozos. Agregue algo de asperuela, algo de miel y un huevo de gallina. Dele forma de abeja".

"Me encuentro triste porque estuve mirando durante todo el día los platos de polenta. Se los ve tan tristes".

5 comments:

  1. Sí señor calidad y simplicidad. Da Vinci fué un génio y cada alimento tiene que saber y oler a lo que es!!no como ahora con..... "el hidrogeno liquido" y demás tonterias. La morcilla tiene que saber a morcilla ....o no? verdad Chimi?
    besos

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  2. Jajaja cómo me conoce tu madre!!! De acuerdo 100%. Por cierto Mª Victoria que estoy un siglo sin verte!!!
    Con respecto al Da Vinci, discúlpame, Nieves, el comentario nada culinario pero...arquitecto, pintor, músico, escultor, cocinero... ¿dónde carajo están estos hombres hoy día??? jejeje.
    Un besazo a las dos!!

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  3. Es una falacia, hay varias referencias que explican las metaforas e hilarantes transformaciones/adaptaciones de dibujos originales de Leonardo en maquinaria de cocina, denominado "Fake" en el mercado Anglosajon, un entretinimiento agudo para descansar de cocina y gastronomia si es tu lectura habitual..de este libro..como bien tu dices.."De una sofisticacion increible.."...si, de marketing.
    Fabulario.

    Saludos.

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