• Entrada impostora: ¿Qué hay dentro de un pececito salado?

Tal vez jamás te hiciste esta pregunta. Pero el caso es que estos pececitos crujientes, salados y adictivos tienen toda un entresijo de vida dentro de sí. Quién sabe, tal vez en su diminuto cerebro tengan el poder de, una vez que nos comemos a uno de ellos, hipnotizarnos para no poder parar de metérnoslos en la boca. ¡Malditos peces! Si te das una vuelta por aquí, verás más maravillas de Jason Freeny, el creador de esta ilustración.

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