• Siento pena por el sofrito

Escuchar a la cebolla bailando en el aceite caliente, removerla y darse cuenta de que necesita un fuego más pausado. Entonces empieza a salir vapor con olor. Acercas más la cabeza a la olla, puchero, sartén. Y es cuando te encantaría poder meterte dentro de esa olla, puchero, sartén, meterte dentro para oler y controlar que todo salga bien. Así es como siento un sofrito.




Siento pena y tristeza por el sofrito, ya sabes cómo es el más básico: aceitito de oliva, cebollita y ajito. Y quí me ha salido el deje ese horrible de algunos cocineros televisivos; una cucharadita, una pizquita, un poquito... Bueno, tal vez sea una reacción para tratar de hacer lo que aman más entretenido a una audiencia con prisas e impaciente.

El caso es que me da pena el sofrito, y con él las salsas, los estofados y, bueno, todo aquello que requiera un mínimo de paciencia y sensibilidad. Me da pena porque muchas veces se sentirá ultrajado, el sofrito, digo, al ser tratado con prisas agobios e incomprensión.



En fin, al final va a ser cierto eso que decían en Ratatouille
(sí, esa película de dibujos animados), aquello de que cualquiera puede cocinar. Y sí, por supuesto que cualquiera puede cocinar. Pero siento pena por el sofrito, no porque pudiera cocinarlo una rata (ya que cualquiera puede cocinar, sentir), si no por los que no han sentido alguna vez ganas de meterse dentro de la olla, por los que ni siquiera han tenido oportunidad de cocinar.

5 comments:

  1. yo siento pena por aquellos que no entiendan cuánto hay de cierto en esta entrada de tu blog.

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  2. Hola!!!
    Muy bueno lo que dices!
    Que pena, la verdad.
    Besossss

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  3. Muy buena tu entrada, estoy totalmente de acuerdo contigo.BSS

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  4. La próxima vez que haga un sofrito me acordaré de lo que dices...hehe!!

    Un besico.

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