• Delicatessen parte 1

Desde que vi la mitad de este cerdo colgando de una escalera y listo para descuartizar, no pude evitar relacionarlo con la película Delicatessen. Los cuchillos enormes, la serradora mecánica para cortar los huesos, la cabeza del cerdo cortada de su cuerpo, las vísceras... Y todo lo demás me daba la impresión de que de un momento a otro iba a entrar por la puerta el carnicero de Delicatessen y cortarnos el craneo con su cuchillo afilado.






El caso es que el momento de descuartizar el cerdo también es muy instructivo. Por ejemplo, ¿ves la foto con la que se empieza el post, la de la cabeza del cerdo?, pues bien, de ahí podemos sacar unas cuantas recetas. Las orejas y el morro son ideales para unos callos o un puchero gelatinoso, y la parte del carrillo, llamada en Italia guanciale, es perfecta para hacer la carbonara clásica. Esta parte la salan y la dejan curando.

Además de ser instructivo esto de descuartizar el cerdo, es la mar de divertido. Con unas buenas brasas al lado, podía hacerme con la pieza de carne fresca que quisiera, condimentarla con sal, pimienta y romero y dorarla al fuego. ¡Qué quieres que te diga! Con un poco de buen pan... Para desmayarse.



Mmmmm. Todavía puedo sentir el sabor de carne a la brasa dentro de mi boca. La verdad es que sólo me falta babear.

Después de un largo día, unas 10 horas se necesitan para arreglar un cerdo entero, no puede evitar reflexionar sobre la carne de cerdo del supermercado. Blanca, llena de agua, sin sabor, gomosa... Y en que ya se está perdiendo la tradición de hacer la matanza en casa. Las nuevas generaciones no siguen con la práctica.

No estoy en España para hacer un análisis, pero me gustaría saber cuántas carnicerías de barrio están cerrando o han visto reducir la clientela en los últimos años.

No puedo dejar de pensar en la idea de criar un cerdo y mandarlo a que lo maten. Luego yo me encargo de descuartizarlo y de hacer las salchichas y el salami, chorizo, morcilla... Tendría carne de primera en el congelador durante todo el año. Carne con grasa y sabrosa.

3 comments:

  1. Desde luego que todo cambia. Filetes en bandeja con su plástico, cuando antes en las carnicerias tenias la pieza delante de tus narices, y zas el carnicero cortaba por donde tu querias. Enfin, el progeso hija mía. Que le vamos a hacer !
    Beso de Orquidea59

    ReplyDelete
  2. Es una de las escenas que tengo grabada en mi memoria de mi infancia: aquellas matanzas del cerdo dirigida por mi padre y en la que participaba todo el vecindario. El resultado final: morcillas y longanizas para todo quisqui y un balón (una bufa) para los niños fabricado con la vejiga del animal. No se me olvida el soplete con el que quemaban las cerdas del cochino y el puntazo inicial que asestaba mi padre en la yugular. Y otros se dedican a prohibir la fiesta de los toros.

    ReplyDelete
  3. Jajajaja, qué curioso lo de la bufa. Ya te imagino (por alguna foto que he visto tuya de pequeño) corriendo como un "gitanico" detrás del balón. Un besico paaaapa!

    ReplyDelete